Garabatos sobre piel de ciervo
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"Estas son las palabras del jefe Hrazk, escritas por Ingun del Clan Plumablanca. Soy Hrazk, el más grande y poderoso jefe de los gigantes. Los jóvenes deben conocer las buenas obras y sabias enseñanzas de los jefes más notables, así que he ordenado a mis hombres que atraparan un esclavo que supiera escribir. Él escribirá la historia de nuestra tribu y de cómo llegamos a ser los gigantes más fuertes que existen. Hace tiempo, no éramos tan fuertes. Otras tribus intentaban darnos caza, nos echaban cuando conseguíamos buenos asentamientos, atrapaban y se comían a nuestros cazadores. Tuvimos que retirarlos a las montañas más alejadas para sobrevivir. Allí no había bestias grandes ni humanos. Pasábamos mucha hambre. En las montañas, encontramos HUESOS. HUESOS muy antiguos de los que aún se podían aprovechar trozos de carne congelada. Yo soy el jefe, así que me merezco la mejor comida. Cuando estaba rebuscando entre los HUESOS para encontrar el más delicioso, ¡me hablaron! Pero no eran palabras, sino una voz que producía un sonido parecido a una tormenta nevada muy, muy fuerte. La voz me prometió fuerza, gloria y montón de comida. De mi HUESO salió un afilado fragmento de hielo y se hundió en mi mano. Después, todo cambió. Ahora tengo suerte. Siempre sé dónde cazar ciervos, o cuándo hay un humano cerca. Mi olfato siempre me lleva en la dirección correcta. Ahora nunca pasamos hambre. Soy fuerte de nacimiento. Maté a mi padre para convertirme en jefe. ¡Y eso que me llevaba una cabeza! Podía partir un ciervo en dos a mano limpia, pero lo estrangulé y me di un festín con sus entrañas. Antes era fuerte, ¡pero ahora soy el más fuerte! ¡Hrazk es el más poderoso! ¡El mejor! Después regresamos de las montañas. Ahora tenemos las mejores zonas de caza. Las otras tribus nos tienen miedo. Pero sigo escuchando la voz, y sueño con tiempos antiguos. Ahora sé que eran los HUESOS de un gigante de la escarcha. Esos gigantes eran enormes y terroríficos, pero murieron hace mucho tiempo. Servían al DIOS DE LOS HUESOS que vive en las montañas más lejanas. Dibujaban su marca con la sangre de sus enemigos: una mano con tres dedos. Él me otorgó su poder y ahora es mío. Puede darme más. Solo tenemos que servirle bien. No sé lo que quiere el DIOS DE LOS HUESOS. Hago sacrificios y también dibujo su marca con sangre, pero no es suficiente. Descubriré lo que quiere y lo haré. Luego seremos grandes y fuertes como los gigantes de la escarcha. Nos comeremos a quien queramos, y el DIOS DE LOS HUESOS descenderá de las montañas, congelará el mundo y gobernará sus páramos helados. Da mucho miedo hablar sobre estas cosas, pero lo he visto en mis sueños. Sé que es lo que tiene que pasar. Esta es nuestra historia gloriosa. Ahora los jóvenes podrán leerla. Hrazk ha hablado mucho, la garganta de Hrazk se ha secado. Necesita comer algo. ¿El esclavo terminó de escribir ya? DESNA POR FAVOR SÁLVAME NO NO NO".