Las grandes hazañas del prelado Hulrun
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"Escena 1 (Entra el CORO) Un siglo de dolor asoló Avistan, Sarkoris cayó, y se abrió la vasta Herida, creando un camino para la hueste abisal. Pero entonces la reina Galfrey, bendita sea su vida, bebió del vial, y, como escudo de Mendev, lideró a los cruzados. Así, cien años han pasado. Iomedae aún nos guía mientras protegemos los reinos humanos. En Kenabres, el prelado Hulrun continúa su guerra contra los enemigos del Estado. Guardián infalible del orden, mientras sigas al mando, la ciudad estará a salvo del demoníaco asalto. {br}Escena 2 (Una plaza en Kenabres. El prelado HULRUN se alza con orgullo. Un GUARDIA corre hacia él.) HULRUN: ¿Quién va? GUARDIA: ¡Estamos perdidos, prelado! ¡Es el fin! ¡Una horda de demonios cerca los muros de la ciudad! HULRUN: ¡No digas más, pusilánime! Reúne un escuadrón: ¡nos enfrentaremos a las bestias y las exterminaremos en nombre del bien! GUARDIA: ¿Abandonar los muros? ¡No anhelo la muerte! HULRUN: ¡Silencio, hereje! ¿Piensas traicionar a Kenabres? ¡Muere, pues! (HULRUN mata al GUARDIA.) Hulrun: No hay lugar para los cobardes. Que Iomedae nos perdone, pero el miedo es el campo más fértil para las pútridas semillas de los sectarios. (HULRUN sale.) {br}Escena 3 El prelado HULRUN atraviesa las puertas con su escuadrón para enfrentarse a la horda demoníaca. HULRUN: Los malnacidos del Abismo nos esperan. INQUISIDOR: ¡Aquí arrojan una lanza! ¡Aprenas la habéis evitado, prelado! ¿Por qué tomar este riesgo? HULRUN: Durante años he arriesgado mi vida frente a nuestro enemigo: no temo perderla ahora. Desenvainad vuestras armas y que la diosa nos proteja. ¡Cargad! ¡A la batalla! CORO: El fuego y la espada del prelado hienden a las bestias, y sus números interminables se reducen por momentos, como se derrite la nieve en Mendev con la llegada de la primavera. Las criaturas se retiran entre chillidos frente a su ira. El prelado vive: Kenabres no caerá".