Máscara del Ladrón de Rostros

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Lirk Ha'an fue el mayor filósofo de Storasta, pero poca gente recuerda su nombre. Los bardos le llaman el Ladrón de Rostros, un gran sabio caído en desgracia por su arrogancia y su pasión. Lirk Ha'an creía ser capaz de responder a cualquier acertijo y resolver cualquier misterio. Al oír hablar de la sabiduría de la señora demoníaca Areshkagal, se atrevió a desafiar a la Esfinge sin Rostro. En el interior de un círculo de veintitrés velas, Lirk Ha'an entonó "Ven y muéstrame tu acertijo más difícil" desde el ocaso hasta el orto. Cuando la última vela se extinguió, la tenue luz del alba reveló a una mujer ataviada con el nemes rayado y ensangrentado de un faraón. Le dio una máscara de espejos a Lirk Ha'an. "Vístela, pues contiene el acertijo del verdadero rostro del hombre sabio. Resuélvelo y un conocimiento sin límites será tuyo. Pero si cometes un error, la máscara te arrebatará parte de tu rostro" Cuando la mujer desapareció, Lirk Ha'an se puso la máscara e hizo frente a un problema de complejidad infinita. Una y otra vez, proporcionó una respuesta equivocada, haciendo que su cara sangrara como una herida abierta hasta que su alma empezó a hacer lo mismo. Lirk Haan podía sentir que su fin se acercaba, pero no era capaz de aceptar la derrota, por lo que emprendió un viaje. Hacía la misma pregunta a todos los viajeros con los que se cruzaba: "¿Cuál es el verdadero rostro del hombre sabio?". Repetía sus respuestas, aullaba de dolor, los asesinaba vilmente y desollaba sus caras. Las almas de sus víctimas, incapaces de pasar al más allá. lo rodeaban, cubriendo sus hombros como una capa fantasmal, y lo hacían enloquecer con sus susurros. El sabio pasó a ser conocido como el Ladrón de Rostros en toda Sarkoris. Lirk Ha'an pronto olvidó quién era, quedándole solo el recuerdo del acertijo que debía resolver. Vagando por las carreteras de Sarkoris, al cabo de unos años se encontró con una conocida artificiera llamada Xaria. La mujer vio a una figura alta y enjuta salir de la niebla, envuelta en una mortaja de caras espectrales. La voz del sabio atravesó el murmullo de las almas perdidas: "¿Cuál es el verdadero rostro del hombre sabio?". Intentando salvarse, Xaria ofreció su ayuda a Lirk Ha'an. Prometió al loco que crearía un artefacto para revelar su verdadero rostro. Lirk Ha'an le trajo exactamente veintitrés escamas de dragón. Ni más, ni menos. Empleando un frasco de sangre de prisionero y el filo del hacha de un verdugo, Xaria forjó una hoja magnífica. "Empúñala y deja que el filo te muestre el camino a lo que buscas. El camino al verdadero rostro del hombre sabio", le dijo. Pero, en cuanto el Ladrón de Rostros tocó el cuchillo, se le clavó en la máscara, haciendo añicos la superficie especular y liberando las almas de sus víctimas. Las caras que Lirk Ha'an había robado cayeron al suelo, convertidas en despojos y dejando solo una calavera pelada manchada de sangre. El Ladrón de Rostros murió y Xaria escondió la máscara rota para que nadie más fuera víctima de la truculenta adivinanza de Areshkagal.

Lugar

Cruce cerca de Guarida de Sevalros · 2La Herida del Mundo
Máscara del Ladrón de Rostros — Objetos — Pathfinder: WotR Database