"Terendelev, la guardiana de Kenabres".
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"Kenabres no anda escasa de figuras importantes, tanto fallecidas tiempo ha como las que aún viven dentro de la ciudad. Pero podemos decir sin miedo a equivocarnos que el mayor guardián que jamás haya tenido es y será Terendelev, la dragona de plata. Entre los dragones metálicos, los de plata en particular tienen grandes valores morales. Aunque, como la mayoría de los suyos, a menudo se muestran indiferentes a los asuntos que conciernen a los simples mortales, les resulta insoportable contemplar impasibles cómo se cometen injusticias y crímenes con total impunidad. Mirando Golarion desde las alturas, Terendelev ya tenía una buena ración de injusticia y violencia. Pero ninguna tragedia alteró más su paz que la guerra de Mendev contra la Herida del Mundo. Movida por la curiosidad y por su interés en los cruzados, que pagaron la paz de otros con su propia sangre, Terendelev bajó de las montañas y caminó entre los humanos, adoptando su forma. Este mundo debió de parecerle muy extraño y diferente al suyo. Por suerte para ella, Terendelev no era la única de su especie que vivía entre los mortales, y el sabio dragón dorado Halaseliax se convirtió en el mentor de Terendelev y de su hermano juramentado, Sevalros, que más tarde desaparecería de manera misteriosa de la historia y de la memoria humana. Mientras vivió entre los mortales, Terendelev realizó muchas grandes hazañas: luchó contra el aterrador engendro del Abismo, protegió a Kenabres del ataque de los enemigos y salvó en persona a los cruzados necesitados. En una de esas aventuras, ella misma cayó víctima de la corrupción demoníaca: los testigos informaron de que su brillante armadura plateada se oscureció, sus ojos se nublaron y su discurso y sus movimientos se volvieron despiadados y rudos. Pero su espíritu y determinación fueron tan grandes que logró lo imposible: venció la semilla del mal plantada en su corazón y volvió a la senda del bien una vez más. Hoy en día, Terendelev es un símbolo viviente de la resistencia y la firmeza de Kenabres, que sirve como bastión para las cruzadas y faro para la humanidad en la guerra contra la amenaza demoníaca".