"Un apunte sobre los magos sarkorianos", de Janni Beshuro.
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Extracto del tercer informe de la Sociedad Pathfinder, 4604 "Cualquier informe relativo a mi visita al Sarkoris central estaría incompleto sin una mención a la alarmante práctica que va en contra de todos y cada uno de los ideales humanos: la persecución de magos. La cultura local tiene una manera asombrosa de combinar la reverencia y la devoción por la magia divina con el disgusto y el miedo hacia sus homólogas arcanas. Un astrónomo de Pulura es una posición respetada, pero a los magos que serían bienvenidos en cualquier academia o escuela de Avistan se los considera criaturas peligrosas que deben estar en una fortaleza-prisión, como el horrible Umbral. Casi todos los lugareños se callaban al verme, pues no querían tratar con un forastero venido de la 'tierra de los herejes'. Hasta tuve que correr para ponerme a salvo en un par de ocasiones, cuando los habitantes, en un exceso de celo, llamaron la atención de los guardias sobre mi persona. Pero también hubo quienes se arriesgaron a hablar conmigo, un elfo de las 'locas tierras donde los magos caminan entre los demás como ciudadanos decentes'. Estas almas valientes me ayudaron a comprender la razón de esta inusual predisposición contra los lanzadores de conjuros, ya que los motivos que hay detrás de estas supersticiones son bastante comprensibles. A ojos de los sarkorianos, los sacerdotes son quienes siguen el estricto código de su dios y reciben poderes divinos a cambio. Los magos y hechiceros, por otro lado, son fenómenos de la naturaleza, abominaciones cuyos poderes arcanos no están limitados por nada, salvo su propia mente débil y su voluntad traicionera. Claro que la mayoría de habitantes ilustrados de Absalom, incluido yo, encontrarían estas creencias bárbaras y crueles. Sin embargo, hay que tener en cuenta la carencia absoluta de un sistema educativo para los jóvenes lanzadores de conjuros que hay en Sarkoris. Nadie le enseña a la juventud los conceptos básicos para controlar sus poderes, la ortodoxia elemental del encantamiento ni siquiera alguna teoría de las obligaciones morales que tienen con ellos mismos y con los demás. Así, no es de extrañar que las vulnerables mentes tiernas que han recibido poderes de proporciones impactantes crucen a menudo una línea invisible y se conviertan en monstruos ante su propia gente. Dado este lamentable estado de la educación y habiendo visto con mis propios ojos las consecuencias de tener a un mago enloquecido deambulando por las afueras de Iz, solo me queda confirmar, con gran pesar de mi corazón, que la práctica de encarcelar a los lanzadores de conjuros sarkorianos tiene la máxima importancia práctica para esta sociedad".