Almanaque del museo de la Torre de Estrod

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"Exposiciones de la galería: "Entre los Colosos Nublados": en este cuadro, los dos ángeles, Targona y Lariel, persiguen a un mortal demonio vrolikai en el aire y luchan contra él, a gran altura por encima de la Herida del Mundo. Tras esta batalla, el cráneo del demonio muerto se exhibió durante mucho tiempo como un artefacto en una de las torres interiores de Drezen; por desgracia, esta reliquia no sobrevivió a la caída de la ciudad. "Adiós a Sarkoris": Eliandra, la legendaria sacerdotisa de Pulura, observa cómo la ciudad de Iz se desmorona hacia la recién abierta Herida del Mundo. A su espalda puede verse una caravana de refugiados desolados, huyendo desesperadamente para buscar la salvación en Mendev. "Reina cruzada": una copia del famoso bajorrelieve creado por el maestro Darek Martillosolar. La joven reina es retratada liderando a sus cruzados a la batalla en persona el 1 de abadio del año 4624, durante la Primera Cruzada. "Aquí estamos y no daremos un paso atrás": la Mano de la Heredera y heraldo de Iomedae aparece colocando la primera piedra custodia entre las fortificaciones de Kenabres. "Nadie escapará de mi ojo que todo lo ve": el inquisidor Hulrun lucha contra un demonio de sombra que ha expulsado del cuerpo de un soldado. "La sede del dolor": una vista de la infame finca de Borde del Paraíso. En este lugar la mayor parte de la sociedad aristocrática mendeviana fue presa de una plaga sobrenatural que los demonios desataron. "Un mundo perdido": una colección temática de obras de varios artistas sobre la vida cotidiana en Sarkoris antes de la apertura de la Herida del Mundo. El primer tríptico está dedicado a los rituales funerarios del templo de las Cataratas de Pulura para los jefes fallecidos. El siguiente tríptico de miniaturas muestra varias escenas de un taller de carpintería (esa forma de artesanía tenía un carácter casi sagrado en Sarkoris). En la siguiente serie de grabados pueden verse varias vistas de la ciudad de Iz, la obra maestra de la arquitectura sarkoriana. Finalmente, la última pintura, "Los prisioneros del umbral", retrata a un grupo de hechiceros encarcelados en la infame torre de la prisión. El origen del cuadro es incierto, pero se cree que la mujer con grilletes que se ve al fondo es la traidora Areelu Vorlesh. "Yaniel junto a la fuente": este retrato se atribuye a Deniza Roche, una soldado de la guarnición de Kenabres. Deniza no era una artista profesional, y sin embargo tenía una ventaja sobre los profesionales que crearon más tarde los retratos de Yaniel, la de los ojos azules: la heroína de la Primera Cruzada posó en persona para este cuadro único, lo que sin duda le da un valor histórico mucho mayor. Yaniel aparece aquí en un infrecuente momento de reposo cerca de una de las fuentes de la ciudad. El retrato parece haberse pintado durante el verano del año 4637, un año antes de la heroica muerte de Yaniel durante la batalla de Drezen. Exhibición de reliquias: Varita de Zacharius: la varita del famoso mago Zacharius, que alcanzó la gloria durante el heroico pero trágico asedio de la Capilla Perdida. Como guardián de la fortaleza, envió a sus aprendices a romper el asedio para salvar a los sacerdotes que servían a los muchos dioses de la Capilla. Sin embargo, el propio Zacharius se negó a abandonar la fortaleza, y se cree que pereció en el ataque final. Una leyenda popular dice que el espíritu de este valiente héroe aún ronda las ruinas de la Capilla Perdida, esperando que un cruzado digno le devuelva su varita mágica y le pida ayuda en los tiempos más oscuros. El aprendiz de Zacharius, el mago Teldon, donó este objeto al museo. Vasija de Raellas: esta vasija de cobre y el aceite que contiene fueron santificados por Raellas, sacerdote de Iomedae y cruzado fiel. Habían llevado una remesa de aceite para lámparas al campamento de los cruzados y Raellas tomó el recipiente para llevarlo al almacén. La fe de Raellas era tan profunda que hizo que el aceite brillara por sí solo, y la vasija se cubrió de grabados que alababan a la diosa. Los compañeros de armas de Raellas donaron este objeto al museo. Yelmo de Scroccia: perteneció a Bathistas Scroccia, paralictor de la Orden del Portal y uno de los primeros Caballeros Infernales en cumplir con su deber como cruzado. Durante las primeras semanas de la guerra, las más inestables y peligrosas, Scroccia salvó a la Cruzada de las luchas internas entre los adoradores de diferentes dioses. Cuando un Caballero Infernal mató a un paladín de Iomedae en un duelo personal, Scroccia detuvo el inminente derramamiento de sangre dando un paso adelante y asumiendo la culpa de su soldado. Aquello iba más allá de su deber, pero Scroccia defendió el honor de su orden proponiendo lavar el insulto con su propia sangre. Scroccia aceptó ser decapitado a cambio de un tratado de paz entre las dos órdenes. Su muerte puso fin a la rivalidad en las filas de los cruzados de una vez por todas, y su sacrificio será recordado por todos los cruzados y para siempre. La reina Galfrey, Espada de Iomedae, donó esta pieza al museo. La garra de Terendelev: una garra de la dragona de plata defensora de Kenabres. La cortaron los demonios cuando Terendelev salvó de forma heroica a un grupo de cruzados emboscados de una muerte segura. El Ayuntamiento de Kenabres donó esta pieza. Lamentamos informar de que la mayor parte de las exhibiciones de la Tercera Cruzada no pueden visitarse, ya que se han trasladado al almacén del museo para su restauración y limpieza. Por favor, acepten nuestras más sinceras disculpas".

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