Carta a un noble cruzado

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"Espero que esta misiva os encuentre bien de salud, sir Willam. Me causa un gran pesar saber que nos habéis olvidado y abandonado. Han pasado tres años desde que visitasteis vuestra tierra natal y la cripta donde yace vuestro padre. El verano pasado, unos viajeros rompieron la cerradura para pasar la noche en el interior. Como senescal, organicé la instalación de una nueva cerradura y la limpieza de los desperdicios. Si bien es cierto que el sirviente desaparecido por quien preguntabais en vuestra anterior carta ha sido avistado, su paradero actual nos es desconocido. Vino a nosotros, mirándonos con desprecio, masculló algo, recogió vuestros impuestos, se comió un ganso entero en la taberna sin pagar por él, subió a su caballo y se marchó al galope. Si desapareció más adelante o no es unn asunto del que no sabemos nada. Las cosas ya son lo bastante difíciles aquí sin pensar en forasteros desaparecidos. Hace ya siete días, la leche que dieron todas las vacas era negra como la pez. El lechero, que, presa de la estulticia y el alcohol, probó la leche, murió entre terribles dolores de vientre. En el manantial sucede algo extraño. El agua apesta a huevos podridos y el ganado se niega a beberlo. Por si fuera poco, algún degenerado arrojó varios perros muertos al pozo más cercano, el de la encrucijada, así que hemos tenido que cegarlo con tierra. Opino que son los demonios los que quieren causar todos los problemas posibles. Nuestras vacas mueren de sed. En el bosque que tanto protegéis están desapareciendo niños. Los leñadores afirman que vieron unos espantapájaros que juran tenían vida propia. Hablan de caras furiosas y dientes afilados. Tuvieron miedo de acercarse y los observaron desde lejos. En esos bosques pasan cosas aterradoras. Temo que brujas y demonios se hayan asentado en el interior para llevar a cabo sus malignos planes. Probablemente sean ellos los responsables de la desaparición de vuestro sirviente. Y sin embargo el tono de vuestras indagaciones es acusador. Como si fuéramos capaces de matar y robar a un hombre honrado. Es perturbador, sir Willam. No se le tocó ni un pelo y, si alguien lo hizo, el hombre era retorcido, arrogante y mezquino. Mientras que nosotros no tenemos ni comida ni agua y nuestros hijos desaparecen. En vez de servir a vuestra lady Galfrey, deberíais estar aquí para protegernos y conseguir comida. Como señor que sois, debéis tener algo de oro. Y no tenemos otro protector que vos. La gente de la ciudad solo aparece para reclutar gente y recaudar impuestos, no tienen autoridad para nada más. La despedida que damos a quienes reclutan... es prácticamente un funeral al que asiste la aldea entera. Ninguno de los que se han ido ha vuelto. Nos estamos muriendo. Sinceramente, sir Willam, no podemos vivir así, pero tampoco pensamos morir de este modo. Así que hemos acordado con nuestros vecinos quemar el bosque la próxima luna nueva. Ese bosque que protegéis y en el que moran bestias siniestras. Lo rodearemos, le pegaremos fuego por todos lados y contrataremos a un mago para que dirija el viento. El hecho de que el bosque esté protegido y que esté prohibido entrar o cazar en su interior o talar sus árboles no nos detendrá. Sé que estaréis furioso porque quememos el bosque de vuestra familia. Pero ya hemos estado talando sus árboles y cazando en su interior, puesto que no tenemos nada más que comer ni otra fuente de madera. No permitiremos que las bestias del bosque se lleven a nuestros hijos. Si así lo queréis, venid y ejecutadme. Ejecutadnos a todos, pero no toleraremos esta situación. ¡Se acabó! Respetuosamente, el senescal de la aldea de Viksola, a su señor sir Willam".

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