Carta de cruzado

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"Hijo mío: En el momento de escribir estas líneas, has cumplido diez años. No sé con cuántos las leerás o incluso si llegarás a hacerlo. Te escribo desde una ciudad asediada por los demonios, en el último baluarte cruzado que queda en ella, a escasos minutos de una batalla que bien podría ser la última. He pospuesto mi mensaje año tras año, pero, ahora que siento el hálito de la muerte, considero que es momento de empuñar la pluma. No dudo de que en nuestra noble casa mi nombre está sumido en la desgracia o ha caído en el olvido. Se me considerará un traidor y un cobarde que abandonó a su patria y su familia. No me importa. Por lo que a mí respecta, no debo nada a la gran casa Garess. Sí, me dieron la vida, pero me arrebataron mi infancia y mi juventud; me negaron el amor, la amistad, la alegría y la felicidad. No les debo nada. Pero a ti, hijo mío, te debo la verdad. Nunca amé a tu madre ni ella me amó jamás. Cuando oyes que un aristócrata brevio habla de 'amor', lo que quiere decir es 'obediencia'. Y fue en nombre de ese 'amor' que tu bisabuelo me ordenó que 'amara' a esa mujer. Fue una orden que, para pesar de ambos, acaté. Me consolé con la idea de que nuestra unión sería inútil, porque no sería capaz de darte más que ese 'amor' norteño que se expresa mediante gritos y latigazos. Tomé la decisión de escapar cuando entendí todo con claridad. Brevoy estaba abocada a una guerra civil. Durante demasiado tiempo, sus dos mitades, RostIandia e Issia, han sufrido bajo el yugo de este matrimonio forzoso, idéntico al de tus padres. Contaba entre mis amigos a numerosos héroes de Restov, todos apellidados Aldori, y sabía que acabaría obligado a luchar contra ellos cuando las grandes casas decidieran destruir el concepto de una Rostlandia independiente. Sabía que nunca podría sobrellevar semejante carga. Di la espalda a mi patria y marché a Mendev a unirme a los cruzados. No sabía qué horrores me esperaban en una guerra contra el mal hecho carne, pero no serían peores que la masacre fratricida que se acercaba a Brevoy. En Mendev, podía estar seguro de quiénes eran mis amigos y quiénes mis enemigos. Aquí no necesito preguntarme si mi causa es justa. Aquí he conocido el amor. El amor verdadero. Adiós, hijo mío. Que sepas que no lamento nada. He encontrado mi verdad y espero que encuentres la tuya. Quilessy Garess, Soldado de a pie del ejército cruzado de Su Majestad la reina Galfrey de Mendev".

Carta de cruzado — Objetos — Pathfinder: WotR Database