"Diario absurdo".
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"Día 1 El capitán Ling me ha ordenado escribir estas memorias. Me dijo que las iba a leer cada noche para asegurarse de que no perdía la cabeza. A mí me parece una chorrada, pero no voy a discutir con un paladín de Iomedae que es el triple de alto que yo y el doble de ancho. Ni de broma. Sin incidencias por hoy. Día 2 Sin incidencias por hoy. Día 3 El capitán Ling me ha dicho que no piensa seguir tolerando mi 'actitud casual' en la expedición (!!!). Estos paladines son unos abusones. Te pueden dar una paliza felizmente mientras te explican que es por tu bien y bla, bla, bla. Pero vale, me comportaré. Soy Binaban Rizzel, gnomo, explorador y Pathfinder, enviado por mandato del Concejo Supremo de Absalom a asistir a los paladines de Iomedae en su expedición al Enigma. Ojalá no hubiera escrito aquel artículo sobre los secretos de Areshkagal. De haber sabido los problemas que me acabaría causando, jamás lo habría publicado. Maldita sea, Ling, ¿por qué me haces escribir todo esto? Sabes perfectamente quién soy y lo que estoy haciendo aquí. Que un escuadrón de soldados bien armados acabe con un grupillo de demonios menores no se puede considerar una incidencia, así que hoy tampoco hay incidencias. Día 4 Hemos estado caminando en círculos por este laberinto de piedra durante cuatro días. Mis piernas me estás matando, para qué mentir. Aunque parezca extraño, la comida está buena. Me esperaba las papillas mediocres de la comida de campo, pero se ve que los paladines de Iomedae no se oponen a la buena cocina. Los muros del laberinto están cubiertos de inscripciones extrañas. Algunas son muy antiguas. Datan de los tiempos de la Gran Caída. Otras son más recientes. Y luego hay otras que no reconozco para nada... y eso que soy lingüista, ¡fíjate! Cada vez que me equivoco al traducir una inscripción, el capitán Ling frunce el ceño y se da la vuelta. ¿Y qué quiere que le haga? Hemos encontrado evidencia clara de que todo tipo de criaturas de diferentes Planos, incluso diferentes mundos, solían visitar el Enigma. Ya he localizado los símbolos sacrílegos de los señores demoníacos Bafomet y Aldinach. Es verdad que la presencia del último no me sorprende; las hermanas se han llevado mal desde que nacieron, pero la aparición de Bafomet y sus seguidores es bastante intrigante... ¿Qué tienen en común Areshkagal, la Guardiana de los Secretos, y el Señor de los Minotauros? Además de su irreprimible fijación por estos malditos laberintos oscuros, claro está. A propósito, Ling, ¿no crees que cuatro días son más que suficientes para una misión de reconocimiento? Empiezo a echar de menos mi hogar. Día 5 ¡No te vas a creer lo que ha pasado hoy! Mientras deambulábamos por este maldito laberinto, nos topamos con un grupo de sectarios de Areshkagal: una panda de granujas con máscaras blancas. Ling los saludó, pero cuando sacaron sus cuchillos oxidados e intentaron luchar, pagaron por su necedad con sus vidas. Esos idiotas se lo merecían. Así aprenderán a elegir mejor sus creencias sectarias. Pero ese no es el tema. Lo verdaderamente asombroso fue que estos sectarios no se murieron sin más; cuando los mataron, ¡se convirtieron en polvo y se desvanecieron en la nada! ¡Fue increíble! Lo único que quedó de los sectarios fueron sus máscaras blancas. Por supuesto, nuestros valientes paladines las pisotearon con sus botas, pero conseguí recuperar una intacta. ¡Ja! ¿Qué vas a hacerme ahora, Ling? ¿Me la vas a intentar quitar? ¡Ya quisieras! De acuerdo con nuestro contrato, me diste permiso para recolectar artefactos arqueológicos no mágicos que no pusieran en peligro la vida de nadie. Por lo tanto, ¡declaro esta máscara blanca inútil un artefacto arqueológico! Pienso ponérmela y llevarla puesta todo el día, ¡incluso para dormir! ¡Y no puedes hacer nada al respecto!". La última entrada está escrita con un trazo irregular y tembloroso distinto al del resto de entradas. "Día 6 Vale, Binaban, concéntrate. ¡Recomponte, idiota cobarde! Vale, me acabo de levantar. Me he estirado. Y luego me he empezado a preguntar por qué no estaba oyendo a los paladines. ¡Nunca me dejan dormir tranquilo! Así que miro alrededor, y están todos muertos en el suelo. Tenían los puños cerrados, el pelo blanco... algunos de ellos se habían llevado las manos al pecho, y otros se habían meado en los pantalones. Era como si hubiesen visto algo horrible... algo aterrador. Pero sé lo que vieron. ¡El feísimo rostro de Areshkagal, ni más ni menos! Cuenta la leyenda que aquel que mire bajo su máscara enloquecerá o morirá en el sitio. Y yo estaba durmiendo como un bebé con mi máscara y ellos... Bueno, Areshkagal les hizo una visita y... ¿Entonces para qué estoy escribiendo en este absurdo cuaderno? ¡Ling está muerto! La palmó, ¡y sus paladines con él! ¡Ya está, kaput! ¡Tengo que salir de aquí! ¡Necesito elegir una dirección, sea la que sea, y encontrar una salida! Necesito llevar la máscara puesta. No sé qué es realmente, pero sin ella, estaría al lado de Ling ahora, tieso y muerto".