Diario de un cazador de monstruos

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Los restos de un diario rígido: tiene la cubierta raída y la mitad de las páginas han sido arrancadas. Han sobrevivido unas páginas en blanco con los últimos artículos del desconocido propietario. "Tras muchos días explorando la zona y estudiando las pistas de los santuarios profanados, he llegado a una conclusión sobre el profanador. Se han confirmado mis peores sospechas: el grupo de sectarios estaba liderado por un demodand, una criatura de las entrañas del Abismo. Los miembros del clero cuyos templos habían sido profanados, se quedaron perplejos: ¿Cuál era el vínculo entre ellos? ¿Qué tenían en común los santuarios de Iomedae, Gorum, y Torag? La respuesta era sencilla: los demodands odian a todos los dioses por igual y destruyen todos los que encuentran a su paso. Por desgracia, los demodands suelen ir acompañados: al que le estaba siguiendo la pista había conseguido juntar a un pequeño aquelarre, una pandilla de dementes y depravados. ¿Acaso tienen otro nombre los que se dejan convencer por las infames doctrinas que escupen esas bestias? Como dato: los demodands fueron creados por titanes que los dioses habían arrastrado hasta el Abismo. El único propósito de los demodands es servir a sus creadores. Actúan ciegamente como esclavos y armas de destrucción, y carecen del más mínimo ápice de majestuosidad otorgada a los fieles cuando contactan con sus patrones divinos, ya sea Gorum o el condenado Rovagug. Los mortales que se conviertan a esta fe de mentiras deben ser exterminados, junto con sus falsos profetas. Y es por eso que nosotros, los inquisidores de diversos dioses, hemos unido fuerzas para dar caza a dichos monstruos. Tras investigar varias docenas de millas, he encontrado la guarida oculta de los herejes: una húmeda cueva en las profundidades del bosque. Mañana al amanecer, me adentraré en dicha cueva, estudiaré sus caminos subterráneos y crearé un mapa para una futura incursión. No debemos subestimar a los demodands y a sus subordinados. No tengo intención de atacar por mi cuenta, sino que exploraré el lugar de nuestro próximo ataque, en vez de cruzarme de brazos mientras mis camaradas juntan a un grupo y acuden hasta aquí. Que Iomedae me asista".

Diario de un cazador de monstruos — Objetos — Pathfinder: WotR Database