"La leyenda de los huesos mágicos: creencias religiosas de los gigantes de la antigua Sarkoris".
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"Todos los magos han adquirido sus aptitudes arcanas a través de los mismos medios: tras muchos años estudiando libros y trabajando duramente en laboratorios o bien estudiando los misterios de la creación solos o con la ayuda de mentores aplicados. Por otra parte, los orígenes del poder de los hechiceros van más allá del recuerdo, podrían ser herencia de un progenitor extraplanario o bien adquiridos de una unión de cuerpos celestes. Tienen en común una característica: todos los hechiceros empuñan un poder que no se merecen, pues no han levantado ni un dedo para obtener ese poder arcano que poseen. Se enorgullecen de sus aptitudes, por supuesto, fantaseando con que se trata de un regalo de un poder superior, quizás incluso se trate de una señal que indica que son unos elegidos. Una actitud propia de las culturas bárbaras. Un ejemplo pueden ser los gigantes: a pesar del tremendo peso de sus colosales cerebros, estas criaturas rechazan la erudición y solo respetan la magia congénita mientras se basan en supersticiones para explicar sus orígenes. Me llamó la atención una de las leyendas que contaban los gigantes de hielo de la antigua Sarkoris, la antigua creencia de los huesos mágicos. Resulta imposible explicarla con todo lujo de detalles, ya que los gigantes de hielo fueron exterminados o expulsados por los gigantes de ceniza tras la invasión demoníaca, aunque aún pueden encontrarse ruinas de sus templos y hogares en la Herida del Mundo. A juzgar por las estatuas y los bajorrelieves que aún perduran, estas tribus creían que cierta entidad divina había sido asesinada o sacrificada y que sus huesos se habían adentrado en los gigantes mortales, lo que les otorgó poder sobre el hielo y el frío. Según la leyenda, el hueso sale del cuerpo de su antiguo portador tras su muerte y busca un nuevo anfitrión, transformándole en hechicero en el proceso. Los lanzadores de conjuros portadores de estos huesos solían ascender al rango de jefes y a veces unían unas pocas familias para crear clanes más grandes para mayor efectividad en las incursiones...".