El Descarriado
Una predicadora loca hablando a una multitud muerta de risa sobre el amor, la bondad y la nobleza del espíritu. Una vista común en las calles: cada ciudad tiene idiotas. A veces, cuando la multitud se cansa de escuchar sus sermones, encuentra un nuevo entretenimiento en arrastrar a la hoguera al predicador. Pero a esta chica ya la llevaron a la pira y sobrevivió y, a pesar de todo, sigue apelando a la naturaleza bondadosa de la gente. ¿Conseguirá algo más que los de su misma índole? A saber...
Objetivos
- Espera a ver cómo evolucionan las cosasA la turba le encantan los predicadores miserables, débiles de mente, histéricos e ingenuos. Cuando uno de estos desgraciados se alza en un rincón y comienza a perorar, enseguida se reúne una multitud. Algunos reirán, otros llorarán y otros arrojarán monedas a sus pies... ¿Pero escuchará alguno? ¿Harán lo que se les dice? La respuesta está clara: claro que no. Pero vamos a dejar los prejuicios a un lado mientras observamos cómo responde la muchedumbre de Drezen a las exhortaciones de una chica elfa harapienta.
- Ve al altar de BafometLa hipótesis se ha desmentido: parece que la chica tiene unos poderes de persuasión excepcionales. Ha conseguido convencer a los sectarios de Bafomet de que se unan a su bando, y eso que esta gente no es muy dada a la reconversión. Tras sufrir este golpe ideológico, los templarios decidieron recurrir a la violencia, aunque ese no ha sido nunca su punto fuerte. Si {mf|el|la} Comandante corre en su ayuda, la pequeña predicadora quedará afectada pero ilesa.
- Derrota a los demoniosY el mismo truco de siempre: la pequeña predicadora ha conseguido hacer cambiar de parecer a un fanático con un cuchillo de sacrificios. Y lo que es más, para Bafomet su bondad es tal afrenta que ha enviado una tropa de demonios a por ella. Por suerte, {mf|el|la} Comandante está list{mf|o|a} para defender a su extraña protegida.
- Decide el destino de los sectariosLos demonios han sido destruidos. Los adoradores de demonios, aunque parezca extraño, han escapado ilesos. La inocente predicadora ruega a{mf|l| la} Comandante que perdone la vida de sus secuestradores. ¿Por qué son tan importantes para ella estos muñones arrugados con forma humana? ¿De verdad espera sanarlos?.
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La misma historia
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